El Parlamento Europeo aprobó la implementación del AI Act, el primer marco regulatorio integral del mundo específicamente diseñado para la inteligencia artificial. Esta legislación histórica establece una clasificación de riesgos para los sistemas de IA y define obligaciones específicas para desarrolladores y desplegadores según el nivel de riesgo de sus aplicaciones. El AI Act prohíbe prácticas de alto riesgo como la puntuación social por parte de gobiernos, la identificación biométrica en tiempo real en espacios públicos para fines de vigilancia masiva, y los sistemas de IA que manipulan el comportamiento de forma inconsciente. Los sistemas de IA de alto riesgo —incluyendo los usados en contratación, crédito, atención médica y infraestructuras críticas— deberán cumplir con requisitos estrictos de transparencia, documentación y supervisión humana. Para desarrolladores y empresas que operan en Europa o sirven a usuarios europeos, el AI Act implica una nueva capa de cumplimiento normativo que deberá integrarse en el ciclo de desarrollo. Para la comunidad hispanohablante de IA en países hispanohablantes con vínculos con la UE, este marco regulatorio establece de facto un estándar global que probablemente influirá en legislaciones similares en América Latina en los próximos años.